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Instrucciones que aguantan

El salto de nivel

De pedir a especificar

Muestra gratuita25 puntos

En el primer curso pedías cosas. Aquí vas a especificarlas, que es distinto: una petición se interpreta, una especificación se cumple. Es el salto que separa un resultado que sale de una forma cada día del que puedes usar sin revisarlo.

Piénsalo así: cuando pides, dejas los huecos en blanco y la máquina los rellena a su aire. Un día te da tres tareas, otro día siete, otro las mete dentro del resumen. No es que falle: es que no le dijiste dónde estaban los bordes. Especificar es dibujar esos bordes tú.

Petición

«Resume esta reunión y saca las tareas.»

Cada vez sale de una forma.

Especificación

«Devuelve exactamente dos secciones: Acuerdos (máximo 5 puntos) y Tareas (una por línea, con responsable entre corchetes). Si no hay responsable, escribe [sin asignar].»

Petición interpreta sale distinta cada vez Especificación comprueba la misma salida siempre

La diferencia práctica: la especificación se puede comprobar. Miras la salida y sabes si cumple o no, sin opinar. La petición solo se puede juzgar «a ojo», y a ojo cada día ves una cosa.

La prueba de la especificación

Aquí tienes la prueba de fuego, y no cuesta nada: si dos personas distintas leyeran tu instrucción y produjeran resultados muy diferentes, todavía es una petición. Añade restricciones —cuántos puntos, en qué orden, qué formato, qué hacer con los huecos— hasta que solo quepa una interpretación.

El error típico es pasarse de listo con adjetivos: «hazlo profesional», «que sea claro», «bien estructurado». No son restricciones, son opiniones: cada uno entiende «profesional» de otra forma, empezando por la máquina. Cambia el adjetivo por algo que se pueda medir.

Se ve con un ejemplo. «Escribe un correo profesional al cliente» deja todo abierto: largo o corto, frío o cercano, con despedida o sin ella. La versión especificada: «Correo de menos de 120 palabras, trato de usted, un saludo, tres frases con la novedad y una pregunta de cierre; sin emojis». Misma tarea, pero ahora la salida se parece a lo que tenías en la cabeza, y lo que no encaje se ve de un vistazo. El adjetivo lo has traducido a números y reglas.

Cuándo no hace falta especificar tanto: para un borrador que vas a leer y reescribir tú, una petición vale y es más rápida. Especificar rinde cuando la salida se repite, se automatiza o la va a usar otra persona sin revisarla. Ahí, cada minuto que inviertes en los bordes te ahorra diez de corregir a mano.