NúcleoIAEntrar
Imagen y vídeo generados

Muestra gratis

Por qué salen genéricas

Muestra gratuita25 puntos

Le pides a un generador «una foto bonita de una persona trabajando» y te devuelve exactamente eso: una foto bonita, genérica, de las que has visto mil veces. No es que la herramienta sea mala. Es que le has dado una orden vacía, y ha rellenado el hueco con lo más probable: lo más visto, lo más soso.

Un generador de imágenes no adivina lo que tienes en la cabeza. Trabaja con lo que le escribes. Si escribes poco, decide él; y lo que decide él es siempre la media de todo lo que ha visto: luz plana, encuadre de catálogo, cara de foto de archivo.

Orden vacía «una foto bonita» → imagen genérica Escena descrita sujeto · acción luz · encuadre → imagen tuya

Imagínalo con números. «Una persona trabajando» encaja con millones de imágenes distintas, y el generador te devuelve el centro de esa montaña: lo más gris. «Un carpintero mayor lijando una tabla junto a una ventana, con sol de tarde entrando de lado» encaja con muy pocas, y todas se parecen a lo que tú quieres. Cuantas más palabras concretas, más estrecho el blanco.

Orden vacía

«Una foto bonita de una persona trabajando»: cara de archivo, luz plana, una mesa de oficina cualquiera.

Escena descrita

«Una mujer joven cocinando en una cocina luminosa, sol de media tarde, plano cercano»: una imagen tuya.

El arreglo no es pedir «más calidad», «8K» ni «más realista»: esas palabras no describen ninguna escena, así que el generador las ignora y sigue decidiendo él. Lo que funciona es describir la escena concreta: quién sale, qué hace, dónde está, con qué luz y desde qué distancia. Cuanto más claro seas tú, menos rellena él con lo genérico.

«Ultrarrealista», «máxima calidad» o «premiada» no cambian casi nada: gastan palabras y dan sensación de dirigir cuando no diriges. Describe la escena, no la adjetives.

No se pide «una foto bonita». Se describe una escena: sujeto, acción, entorno, luz y encuadre. Lo que no digas, lo decide el generador por ti, y decide la media.

Piensa como quien le encarga una foto a un fotógrafo: no le dices «hazme algo chulo», le cuentas la escena que quieres. En este curso vas a aprender a escribir ese encargo —lo llaman prompt— para que la imagen salga como la ves, no como salga.

Empezamos por las cuatro piezas que no pueden faltar en ningún encargo.