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Escribir con IA sin que se note

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Por qué se nota que lo ha escrito una máquina

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Pega un texto de IA sin tocarlo y lo hueles enseguida. No es magia: son cuatro tics que se repiten siempre, y una vez los ves ya no los dejas de ver.

El primero, frases hinchadas: dice en veinte palabras lo que cabía en ocho. El segundo, cierres de relleno: «en resumen», «en definitiva», «cabe destacar» abriendo párrafos que no concluyen nada. El tercero, simetría rara: siempre tres ejemplos, listas que van de tres en tres, cada idea con su contraidea perfecta. El cuarto, cero riesgo: ni una opinión, ni una frase corta y seca, ni un giro que no esperabas. Todo suave, todo correcto, todo olvidable.

Frases hinchadas veinte palabras por ocho Cierres de relleno «cabe destacar…» Simetría rara todo de tres en tres Cero riesgo ni una opinión Con ver dos, ya sospechas.

Máquina

«Es importante destacar que la planificación resulta fundamental para optimizar los resultados.»

Tú

«Planifica. Sin plan, improvisas, y improvisar cansa.»

La culpa no es de la herramienta. Es de cómo se le pide y de que no la editas. Le sueltas «escríbeme algo sobre X», te devuelve la media de internet y lo publicas tal cual. Ha leído un millón de textos sobre X y te da el punto medio de todos: justo el que ya has leído mil veces.

Un ejemplo. Pides «un correo para pedir una reunión». Sin editar sale: «Me dirijo a usted con el fin de solicitar una reunión para tratar diversos asuntos de interés mutuo». Correcto y muerto. Con tu voz y la tijera: «¿Tienes media hora esta semana? Quiero enseñarte los números de septiembre». El segundo lo firmas tú; el primero lo firma cualquiera.

Cuándo no importa: si el texto es para ti —un resumen que no lee nadie, cuatro notas sueltas— publica el borrador y sigue. Los tics solo pesan cuando lo lee otra persona y tu nombre va delante.

Se arregla con tres gestos: darle tu voz, pedirle un borrador y no el texto final, y editar lo que escupe. Eso es este curso. Empezamos por enseñarle a escribir como escribes tú.

Empieza hoy: coge el último texto que le pediste a una IA y subráyale los cuatro tics. Vas a encontrar al menos dos, y saber verlos es ya la mitad del arreglo.